lunes, 18 de enero de 2016

Hackers como nosotros: Zeroes

Chuck Wendig es uno de los autores más prolíficos e interesantes de la literatura actual de ciencia ficción y fantasía. En España sólo se han traducido dos novelas suyas: Blackbirds, que da comienzo a su serie de terror Miriam Black, y Consecuencias, correspondiente a la nueva etapa de novelas de Star Wars tras la adquisición de la franquicia por parte de Disney. Y es una lástima, porque Wendig se mueve con la misma soltura en cualquiera de los géneros que decide tratar, con una prosa fluida, un ritmo trepidante y un sentido del humor ácido. Zeroes, su última novela, es una buena muestra de ello.
En Zeroes un cypherpunk de la vieja escuela, un ingeniero social, una activista de la Primavera Árabe, un vendedor de tarjetas robadas online y una troll son reclutados a la fuerza para trabajar durante un año en la Cabaña de Caza, un complejo secreto del gobierno norteamericano donde residen docenas de hackers como ellos. Divididos en pequeños grupos, estos hackers realizan pruebas de penetración de diversos sistemas, una tarea donde el trabajo en equipo es esencial. Pronto las diferencias entre ellos les convertirán en el peor de los equipos de la Cabaña. La curiosidad propia de los hackers hará que empiecen a entrever que el experimento en el que participan, un programa de vigilancia masivo con el nombre en clave de Typhoon, es mucho más siniestro de lo que incluso sus carceleros creen.
Con Zeroes, el autor toma unos temas tratados en clásicos como Juegos de guerra o Hackers y lo traslada a la moderna América paranóica. Una América post-11/9 y post-Snowden, donde conceptos como la privacidad o la libertad de la información se dejan a un lado a favor de la obsesión por la seguridad. Wendig une estas dos visiones mediante sus personajes. Wade, activista de la vieja escuela, es el contrapunto a los otros personajes, todos ellos jóvenes pertenecientes a una era digital. Y este reflejo no sólo es tecnológico. La motivación de cada personaje le enfrenta con otro de forma casi antagónica, complicando más las cosas a un grupo condenado a ser los parias dentro de una comunidad donde la reputación lo es todo.
El mayor acierto de Wendig es enfocar el libro de forma que un lector que no esté familiarizado con la jerga tecnológica no sienta que se está perdiendo en la historia. Una vez la trama arranca (y lo hace desde bien pronto), nos vemos lanzados en un vehículo sin frenos que no se detiene hasta el final del libro.
El resultado es una novela entretenida, con personajes bien definidos, en el que la diversión no está reñida con la crítica de un sistema corrupto e invasivo como el que imponen organizaciones como la NSA. Un libro muy recomendable de un autor imprescindible.


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